EL JAZZ FRENTE AL MAR EN CALMA

SERGIO ALBACETE, Ahora (Blue Asteroid Records, 2016)

La música del saxofonista Sergio Albacete está llena de referencias a la belleza y al mar, con pasajes líricos que, sin perder de vista el enfoque jazzístico, nos recuerdan la belleza de las cosas. El jazz no es sólo ritmo y transgresión. El desafío, en estos tiempos en los que está de moda llamar la atención, probablemente sea hacer un disco de tonos a media voz, de melodías delicadas que nos traigan a la memoria por qué nos enamoramos de la música un día.

Quizás este tipo de calma no sea adecuada para los aficionados a saxofonistas más salvajes, pero garantizo que, después de la primera escucha, el disco se hace adictivo. En casos como éste, en el que la música habla de sentimientos, es difícil dejar de lado la escucha inocente y centrarse en la crítica. 

Albacete es un músico muy activo, Forma parte de distintos proyectos y es educador (en el Conservatorio de Jaén) pero, en lo que nos interesa, en la Asociación de Jaén Jazzy dirige una big band, y eso se nota: en el álbum dirige el cuarteto como si fuera una orquesta, sin un protagonismo excesivo del saxo, algo que también se percibe en las composiciones (todas propias excepto el estándar "The Shadow of Your Smile" de Johnny Mandel y la canción popular del siglo XV "Tres Morillas"), composiciones en las que no sólo juega a manejar los tempi y las estéticas sino que dosifica casi con temporizador los sentimientos y las emociones que provoca, además de dejar espacio para los músicos con habilidad, expresándose a través de ellos, usando el combo como su propio instrumento, como hacía Duke con su orquesta.


Así, por ejemplo, el disco comienza con un rítmico y optimista "Espejo del mar" en el que brilla la trompeta de Voro García como un reflejo sobre las olas provocadas por el percusionista Jesús Santiago. A esta explosión de vitalidad le sigue "Alma tranquila", una delicada balada con aires de bossa, muy clásica, con unos solos exquisitos (de destacar el de contrabajo, con un Bori Albero que casi parece que canta). "Sobre un mar de olivos" es el siguiente tema, una balada que parece que no va a romper nunca y en la que Voro García vuelve a tomar la voz para, por fin, dejarnos el solo más enorme y clásico de Sergio Albacete, un solo sereno y expresivo, con una capacidad sorprendente para decir cosas nuevas recordando (quizás sea sólo una apreciación personal) en apenas un minuto a todos los grandes clásicos del tenor. "Inocencia", el cuarto tema, es una bossa acelerada con un piano brillante (José Carra). "A.C." son nueve minutos de exaltación rítmica con la intervención de Eneko Alberdi a la guitarra y un saxo más libre y rebelde que en otros temas. 

Se percibe una predominancia de influencias latinas (tímbricas y rítmicas sin ser latin jazz) que arrastran al oyente sin darle reposo. Todo fluye y, de repente, el tiempo se detiene de nuevo con el soprano de "Latido", gigantesca balada, y vuelve a caminar (espectacular "The Shadow of Your Smile", temperamental "Tres Morillas") y a detenerse y así hasta el final, conformando un disco que mueve sentimientos y sensaciones como las olas, un tobogán sin excesos, elegante y equilibrado, que deja muy buenas sensaciones, especialmente en la coda, un último tema titulado "La esperanza de verte algún día" donde el piano protagoniza los primeros 3 minutos para luego dejar espacio al saxo de Albacete, que, acompañado por un cuarteto de cuerdas, dibuja un final estremecedor para el álbum, con una fraseo bellísimo y algún instante desgarrador.


Los músicos del disco:

Sergio Albacete, saxo tenor y soprano
José Carra, piano
Bori Albero, contrabajo
Alfredo Sarno, batería

Invitados: Voro García (trompeta), Eneko Alberdi (guitarra), Jesús Santiago (percusión), Javier Sanchís (violín), Sarai Pintado (violín), Javier Alonso (viola) y Miguel Cariñena (violonchelo).
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* Web oficial: sergioalbacete.com

** Las fotografías son de la web de Sergio Albacete.

ACORDES Y DESACUERDOS (XXII)

Flamenco y jazz, entre el folklore y lo exótico


Aunque es mayo, en Andalucía llevamos ya un mes de verano. En el campo, brotan flores y romerías aquí y allá. Huyendo de folklores y refugiado en el jazz, como casi siempre, me vienen a la mente muchas consideraciones, conciliadoras unas, controvertidas otras, sobre el jazz y el flamenco y también sobre el jazz-flamenco, un subgénero que siempre evito pero que tiene buenos ejemplos de fusión y algunos músicos coherentes capaces de convencer a los aficionados al jazz. Alguna vez hemos hablado en el blog de músicos jóvenes como el Niño Josele con su homenaje a Bill Evans, Patax, Nono García, el muy interesante Enriquito... y de discográficas que aúnan en su catálogo jazz y flamenco (como la madrileña Youkali Music). 

Hoy, buscando respuestas en Internet, he revisado un documental de 1982 (El arte de vivir de RTVE), presentado por Victoria Prego, en el que se analizan los puntos en común entre ambas músicas. Especialmente interesante es la presencia y la opinión de músicos como Pedro Iturralde o Paco de Lucía. Más abajo hay un enlace a Youtube para ver el documental, pero me he permitido extraer varias opiniones valiosas para plantear un nuevo debate de nuestra serie Acordes y desacuerdos.

I. La presentación.
La periodista Victoria Prego hace una poética introducción del documental por este camino:
A primera vista, el flamenco y el jazz tienen poco que ver. Sin embargo, coinciden en sus orígenes históricos y en las características de los pueblos que les dan vida. Son dos gritos puestos en clave musical. Nacen de una necesidad. Los intérpretes del jazz y del flamenco parecen llevar los sentimientos de todo su pueblo en las yemas de los dedos. [...] El jazz y el flamenco podrían muy bien ser dos líneas del mismo pentagrama, cuyas notas se armonizan en algún lugar. Y esas notas de armonía podrían llamarse Coltrane, Sabicas, Miles Davis o Paco de Lucía.

II. Pedro Iturralde.
El maestro, que sabe de lo que habla: 
Entre el jazz y el flamenco había muchos puntos en común. Parecía un disparate pero con el tiempo creo que me van dando la razón.

III. Caballero Bonald.
Aparte de los músicos, aparece la opinión de pensadores con la capacidad para decir de manera enrevesada lo que otros ya han dicho.
Yo me atrevería a aventurar la hipótesis de que, aparte de estas posibles coincidencias de origen, también existen otras relaciones posibles de tipo musical. Recordemos a este respecto que el jazz y el flamenco nacieron (o tuvieron una misma coincidencia de origen social, de circunstancias humanas): nacieron en algunas barrios de Nueva Orleáns o de algunos pueblos de la Baja Andalucía. 
Hasta ahí no ha hablado de nada de "tipo musical", pero intenta manifestar su percepción personal de esta manera: 
Luego habría que hablar del ritmo y de la improvisación. Lo que en el jazz se llama swing (o la calidad rítmica del jazz) o el blues (esta especie de melodía quejumbrosa) pues tienen un parentesco claro, una correspondencia, con lo que en el flamenco puede ser el quejío, el rajo, incluso el compás. O sea, que los flamencos y los negros americanos buscaban lo mismo por distintos caminos; es decir, una especie de fusión, una experiencia vivida con una música heredada.
El mismo Caballero Bonald sigue hablando de música con estas palabras:
Yo ha hablado alguna vez de una presunta vinculación, sobre todo a partir de ciertos estímulos psicológicos, entre Armstrong y Caracol, por citar un ejemplo entre otros posibles. No es que tengan nada que ver desde un punto de vista de la línea musical o de otras posibles similitudes artísticas [...] pero esa voz gutural, desgarrada, rota, de Armstrong y Caracol parece que tienen una misma voluntad creadora, una misma voluntad de sacar a flote la intimidad dramática del intérprete a través del ritmo.  

IV. Paco de Lucía.
El gran maestro de la guitarra hace una comparación entre las formas del flamenco, que no han cambiado nada en los últimos doscientos años, y el jazz, cuya evolución achaca a la competitividad entre los músicos jóvenes americanos. 
Del blues aquel, que es lo que más se le parece al flamenco, ya queda poco. El jazz de hoy día ha llegado a una evolución teórica que asusta. Yo hay veces que pongo un disco de jazz moderno, de free jazz como le llaman, y no entiendo ni una nota.

V. 
Tras el comentario de Paco de Lucía sobre el free jazz, el documental enlaza con Ella Fitzgerald haciendo scat con una big band detrás. Hay muchos vídeos de flamenco y de jazz, pero poco flamenco jazz o jazz flamenco, salvo las intervenciones de Pedro Iturralde. Sorprende también la falta de rótulos para identificar a los músicos que aparecen tocando o cantando (y así crear algo de afición). Hay mucho de sorprendente y de naif en este documental, pero hay que verlo con los ojos de la España de 1982 y con los oídos de los periodistas profanos que lo rodaron y lo montaron.

En definitiva, el documental incide más en las similitudes entre jazz y flamenco que en la hipótesis de si es posible el jazz flamenco. ¿Acorde o desacuerdo? Vean el documental y juzguen.




https://www.amazon.es/Noche-jazz-Félix-Amador-ebook/dp/B06XHKR4TD

X ANIVERSARIO DE 'JAZZ EN EL AIRE'

Tarde/noche de jazz

Cartel viernes 12
El próximo sábado 13 estaré presentando mi libro Noche de jazz dentro de las actividades programadas para celebrar el décimo aniversario del programa de radio Jazz en el aire, que presenta Julián Henares en Radio Guadalquivir y que llega a todo el mundo a través de su podcast.

Diez años no son pocos. Transmitir la pasión por el jazz en los tiempos que corren, en los que la cultura y todo lo que sobrepase el umbral de lo comercial es casi inútil, es una tarea ardua; llevarla a cabo durante una década, titánica. Ya son más de 500 programas los que Julián Henares ha realizado trasmitiendo su pasión con exhuberancia de datos, muchas grabaciones rescatadas y su particular estilo. 

Cartel viernes - sábado
En la misma tarde, Antonio Torres, histórico responsable de los festivales de jazz de Sevilla y autor del libro Jazz en Sevilla, 1970-1995. Ensoñaciones de una época (Diputación de Sevilla, 2015) dará una más que interesante charla. Además, habrá exposiciones de fotografía de jazz y música en vivo con el combo Babel Experience. Será en el Centro Cultural Utrerano este fin de semana. No se lo pierdan.
 


Hagan click para saber más sobre Noche de jazz:
http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

GUITAR JAZZ FOR A ROAD MOVIE

JIM YANDA TRÍO, Regional Cookin' + Home Road

Dos discos del guitarrista Jim Yanda irrumpen sin avisar en mi discoteca. Es un jazz híbrido (adjetivo redundante pues todo el jazz es hijo de la combinación cultural) y reconfortante. Tanto en las baladas como en los ritmos más vivos, Yanda se muestra virtuoso y fronterizo. En otra faceta de su carrera, forma parte del grupo Free Country, que mezcla jazz, country y bluegrass. Lo llaman jazz-grass. No es la definición de la música de Yanda pero algo de eso está aquí.

Una de las cosas que más me gusta del jazz es el descubrimiento. Nunca faltan los nuevos músicos. Encontrar un instrumentista con voz propia o un combo con un sonido especial es como descubrir la piedra filosofal. De repente, el jazz tiene sentido y el amor por la música sube de tono. Pero cuando te presentan a un nuevo músico y  descubres que acaba de sacar 2 álbumes (uno de ellos doble) al mismo tiempo, es como si te hicieran un regalo.

Photo by Arthur Cohen
Jim Yanda, guitarrista establecido en Nueva York, publica estos días dos trabajos en el sello Corner Store Jazz. El primero de ellos es una grabación de 1987 que ve la luz ahora, un álbum titulado Regional Cookin'; el segundo, un doble álbum titulado Home Road. La coincidencia de ambos trabajos permite estudiar la evolución de un interesante músico a lo largo de los 30 años de su carrera, ya que ambos trabajos tienen la misma formación: Drew Gress al bajo y Phil Haynes en la batería. Aunque Yanda manifiesta cierta animadversión hacia su primer trabajo ("Mi error inicial fue medir la creatividad a partir de cierta idealización que tenía en mente", dice en las notas del álbum) se nota que el trío y las composiciones se muestran fieles a los principios que los unieron, a pesar de los años.

La evolución es evidente: el disco de 1987 es más eléctrico y su inicio con "Nu's Theme" parece la locura de un Bird a la guitarra, tanto que no hay otra manera de terminar el tema salvo con un fade out al estilo Van Gelder, mientras que Home Road es más sereno, más virtuoso y elegante, empezando por el tema inicial ("My Ship" de Kurt Weill) y concretándose, por ejemplo, en baladas como "Sundog", que tienen una elegancia avant garde, casi europea. A pesar de ello, se percibe una filosofía que no cambia: mucho interplay entre los músicos, con una sección de ritmo que nunca se queda en segundo plano, lo que da una dimensión más viva a toda la música, y una dosificación de las emociones que nos enreda en momentos serenos (un "Round Midnight" casi brasileiro) y mucho swing apuntando a raíces folk ("In Source", "Country Mother", "Earth Way"), una especie de paseo por la frontera que caracteriza la música de Yanda.

La edición simultánea supone (para Yanda y para los aficionados a la guitarra de jazz) una forma de celebrar treinta años de carrera. Temas nostálgicos, swing con tonalidades folk... Podría ser la banda sonora de una road movie americana, un viaje emocional con momentos líricos ("Home Road") y un final feliz ("Blulious"), una película rodada entre Iowa y Nueva Orleáns y con final en Nueva York, por supuesto.



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* Web oficial: www.jimyanda.com

** Fotografía de Arthur Cohen.



MAZAGON JAZZ 2017

Jams, cine, documentales, conferencias... ¡jazz!

Como todos los años, coincidiendo con la consagración de la primavera (y últimamente con los aspectos atmosféricos más atonales de la primavera), llega el Ciclo Divulgativo Mazagón Jazz, donde no sólo se ofrecen conciertos gratuitos (este años Fauksa Quartet, Quarteto Mário Santos, Kin García Trío, Vieito-Delgado Dúo, Tamal Hot Band y Hako's Trio) sino que se atiende a todos los aspectos culturales, sociológicos, musicológicos y pedagógicos del jazz.






Master classes, aulas didácticas para escolares, una cena temática, documentales (este año sobre Bill Evans), cine y mesas redondas dan un sentido especial a este ciclo (que no "festival"). De paso, citar que está ubicado en una playa única, a un paso de Doñana. 

Toda la información en la web del Ciclo. No se lo pierdan.




NUEVOS AIRES EN EL HARDBOP

Daniel Cano Quintet en vivo en el Gran Teatro de Huelva

No defraudó el tercer concierto del Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz en Huelva, promovido por la Federación Andaluza de Asociaciones de Jazz y organizado en Huelva por las asociaciones Tom@jazz de Bellavista, Müzzic y el Colectivo Cultural Olontia con el apoyo del Ayuntamiento de Huelva. En esta ocasión, subió al escenario el onubense (natural de Palos de la Frontera y afincado en Canterbury) Daniel Cano, que sorprendió con su quinteto y su enfoque moderno del hardbop, presentando los temas de su primer álbum como líder, Don't Touch the Blue (Blue Asteroid Records, 2015), del que ya hablamos aquí en su día y donde ha escrito todos los temas excepto el standard "Chelsea Bridge" de Billy Strayhorn.

Lo primero que sorprende al escuchar a Daniel Cano es el sonido. El quinteto, con una formación clásica de hardbop (trompeta, saxo, guitarra, bajo y batería), suena brillante y preciso, y en la trompeta de Daniel Cano resuenan ecos de Lee Morgan, de Donald Byrd y también de músicos no adscritos al hardbop, como Ornette Coleman; un eco de la tradición que, sin embargo, brilla original, nuevo, con un estilo personal en el que Cano está consolidando su voz.


Desde la explosión inicial, con el tema "¿Tú siempre tienes que ser el mismo?", se nota que el quinteto conecta con el público, un patio de butacas casi lleno que aplaude con timidez los primeros solos (en Huelva es realmente difícil conseguir que el público aplauda) pero, con el paso de los temas, el grupo va ganando la empatía del público y los músicos van cosechando aplausos cada vez más efusivos. El motivo es la música de Daniel Cano. Vale aquí la máxima de Miles Davis: "Si la música no hace que muevas los pies, entonces no es jazz". Y es que el trompetista ha creado unas composiciones cálidas y efervescentes, bien estructuradas, que conectan con los aficionados y que, al mismo tiempo, dejan espacio a los músicos para desarrollar sus improvisaciones.

Cuando suena el tema que da título al disco ("Don't Touch the Blue") el ambiente se pone trascendental, el grupo se queda en un trío, en un ambiente introspectivo, casi íntimo, y el público responde con su silencio y podemos ver a algunos espectadores balanceándose con esa cadencia triste y apasionada del blues. A partir de ahí, el concierto fluye con una perfecta conjunción entre público y músicos.


Acompañaban al trompetista en el escenario el saxofonista Pedro Cortejosa, que nos regaló unos fraseos muy bien dibujados sin tener que recurrir a estridencias, tanto en el tenor como en el saxo soprano; Carlos Bermudo a la guitarra, un sevillano con una gran experiencia y un estilo discreto y brillante; el también onubense Pablo Báez al contrabajo, con mucho swing, casi clásico y con unos solos sobrios pero acertados; y el batería Javier del Barco, que tuvo su oportunidad de demostrar en un solo todo lo que la batería puede dar.

En cada chorus y en cada solo, los músicos demostraron que el jazz sigue siendo una música abierta y viva. Al público le gustó y, al final, cuando algunos ya salían de la sala, la insistencia de los aplausos hizo que el grupo volviera al escenario a hacer un bis, un tema muy jazzístico acompañado de palmas flamencas ("Campo de las Malvinas") que fue, en la opinión de este que firma, no sólo un gran final sino los mejores diez minutos del concierto.


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* Las fotografías son de Juan Carlos Ordóñez (www.flickr.com/photos/jcof/)



** Más información sobre Daniel Cano en su web: www.danielcanoamaro.com

*** El texto de esta reseña se publicó originalmente en el diario Huelva Información.

LA LLAMADA

Intrigante y seductor debut de Daahoud Salim 

Creo que nunca antes había sentido como en este disco la sensación de energía contenida a punto de estallar. El debut del pianista Daahoud Salim es un disco brillante, lleno de detalles y contrastes, un jazz moderno que se alimenta de las ganas de romper y, al mismo tiempo, bebe de la tradición, de Coltrane, del free, del hardbop, del jazz europeo y también de las raíces africanas. Suena complejo pero es fácil de escuchar. Solo tiene un defecto: es demasiado breve (sólo dura 34 minutos).

Daahoud Salim (Sevilla, 1990) comenzó a estudiar piano a los cuatro años. Hijo del saxofonista americano Abdu Salim (fundador de la primera escuela de jazz en Andalucía y habitual durante años del Festival de Jazz de Sevilla), Daahoud sintió muy pronto la influencia de la música en su vida. Formado en Sevilla, tras pasar por la Orquesta Joven de Andalucía y colaborar con músicos flamencos, estudia en el Conservatorio de Évora (Portugal), en Aarhus (Dinamarca) y en Badajoz, con matrícula de honor y premio fin de carrera. Alterna sus conciertos de jazz con los de clásica, y forma parte de distintos combos, entre los que cabría destacar el Ab-dúo Salim, junto a su padre. De su paso por el Conservatorio de Amsterdam, nace el quinteto con el que ha grabado su primer álbum.

El quinteto está compuesto por el trompetista gaditano Bruno Calvo, el trombonista murciano Pablo Martínez, el contrabajista alemán Hendrik Müller y la baterista surcoreana Sun-Mi Hong. En 2014, el quinteto ganó por unanimidad el Concurso de Grupos en el Festival de Jazz de Getxo y se trajo también el Premio al Mejor Solista y el Premio del Público


Escuchando el disco, uno descubre en Salim a un pianista virtuoso pero también erudito. Hace suyas fórmulas que nos parecen familiares pero que suenan originales, trampas para el oído que nos traen a la memoria a aquel joven McCoy Tyner o a Wynton Kelly (ese solo frenético de "Blue Jae") e incluso a Chano Domínguez (ese seductor ritmo sincopado de "Frankly" o esos pasajes de Volamos", tan latino y con esos arreglos de viento tan excitantes), pero también hay ecos noreuropeos en su atmosférica intervención en el tema titulado enigmáticamente "--/--". Todo un catálogo de personalidades intentando fusionarse en una sola.

La llamada (Blue Asteroid Records, 2016) contiene 6 temas compuestos por Daahoud Salim y uno (el bop "Blue Jae") por su padre. Como compositor (y como líder) Salim es generoso y las partituras están estructuradas con mucho espacio para los solistas, con chorus hechos para las armonías del quinteto en pleno. No hay un protagonismo excesivo del piano en ellos, de modo que la influencia de la tradición llega no sólo con ecos pianísticos sino de todo tipo de instrumentistas, ecos de esos fantasmas del jazz que están cada día más vivos, como se puede escuchar en este álbum. Pescamos influencias de Coltrane, de su búsqueda, y de ahí hacia atrás (ecos de bebop y hardbop) y hacia adelante (conceptos del free, postbop, jazz moderno) pero sobre todo se percibe el conmovedor intento de un joven pianista lleno de potencial por encontrar su voz en el mundo del jazz. Esperamos con ansiedad que publique más trabajos.


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